CENTRO INTEGRAL DE ATENCIÓN A LA MUJER

 

“CIAM” sólo suena como una simple palabra, pero en realidad es algo más o mucho más de lo que Yo podía imaginar.
Yo pensé que no existía una ayuda de este tipo. Pensaba que lo que estaba viviendo era algo normal y que nadie podía ayudarme a cambio de nada.
Aquí en el CIAM me han ayudado a ser quien soy ahora y no lo digo porque haya cambiado totalmente, sino que el sentirme bien hace que sienta ese cambio que existe ahora en mí y me gusta sentirme así.
El CIAM me ha hecho ver muchas cosas que en realidad pensaba que yo era culpable por vivir esa situación. Ahora me doy cuenta que el único culpable es el verdugo, con él yo vivía.
Ahora me doy cuenta que el CIAM para mí significa mucho porque para mí fue mi cuna, aquí nací, lo digo porque a mis 31 años nunca me había sentido tan viva como ahora, mi vida empezó aquí.
 Este para mi es mi hogar y seguirá siendo no estando aquí, porque lo llevaré en el corazón y en todo mi ser. Y lo digo porque así lo siento, porque a mí en lo personal me costó mucho trabajo, no en realidad me costó muchas humillaciones, golpes, abuso, dudas y dolor, el poder llegar aquí y ahora que lo tengo que dejar siento que dejo un pedazo de mi corazón.
Quisiera que la vida allá afuera sea como aquí, pero sé que no es verdad. Tengo que poner mis pies sobre la tierra y estar lista, que este cambio lo quiero yo no los demás y tengo que aceptar que la gente no va a cambiar, la que cambia soy yo y no voy a cambiar el mundo.
El CIAM para mi es: seguridad, tranquilidad, confianza, amor, protección familia y hogar.
Lo que me viene a la mente cuando lo pronuncio es el reconocer que nadie tiene derecho a tratarme como lo han hecho, que tengo que quererme por sobre todas las cosas, nunca dudar de lo que yo haga y reconocer cuando esté actuando incorrectamente, asumir mis responsabilidades e identificar cuando violente o me estén violentando.
Gracias por todo lo que me han dado les doy mi más sincera gratitud desde el fondo de mi corazón y todo mi ser.
Rita, 31 años , 2006.

 

 

 

 

 

Aquí en el refugio Ciam:
Los amaneceres son un poco difíciles
Más aun cuando las cosas son frágiles
Hay gente buena y otras son ingratas
Cada ser humano es diferente lo que siente
Unas tienen cara de tristeza y otras son sonrientes.

Me salgo a sentar en el jardín
Y veo a los niños ir y venir
Los niños son una bendición de Dios,
Aunque los míos son muy traviesos
Cuando me siento deprimida y con desesperación
Para desahogarme me pongo a cantar una canción
Aquí he a prendido a valorar muchas cosas de la vida
Pues antes no pensaba en nada… estaba como ida.

Como madre he tenido muchos errores
Pues nadie es perfecto
Pero eso si a mis hijos les daré mucho amor y afecto
Mis hijos son mi gran tesoro
Los quiero mucho, para mi valen oro.

Aquí es muy diferente de donde yo vivía
De antes era puro miedo lo que yo sentía
Ahora me siento más segura y positiva
Donde vivía había mucha violencia y maldad
En cambio aquí hay paz y mucha bondad
De antes era una mujer deprimida, y llena de tristeza
Pero ahora me siento contenta y con mucha fortaleza.

Dolores
30 años
Mayo, 2005

 

 

 

 

 

QUÉ BONITO

Qué bonito es vivir y más cuando lo sabes compartir
Que bonito es tener una amistad, pero es más bonito saber hacerla
Que bonito es querer a los demás, pero es mucho más bonito saber cuanto nos quieren.
Aquellas personas que nos han querido tanto y no las sabemos valorar.
Aquellas personas que nos han ayudado demasiado y no las sabemos ayudar.
Aquellas personas que han sufrido tanto y las han lastimado, las han hecho sufrir.
Aquellas personas que han sido parte de las violencia tienen derecho a vivir en paz y felicidad, donde cada quien sea libre de la violencia

Rosario, 12años
Abril, 2007