Entendiendo la Violencia - Teoría de Género

 

Para comprender cómo y porqué las y los fundadores de CIAM Cancún A.C desarrollamos un proyecto de organización civil de atención a víctimas de violencia cuyo eje trasversal es la Perspectiva de Género, es preciso sentar las bases teóricas sobre las cuales se desarrolló el modelo, así como su paradigma ético, visión filosófica histórica y su acción democratizadora.
La Perspectiva de Género:
Llamada también enfoque de género, se basa en la Teoría de Género y se inscribe en tres paradigmas: el paradigma teórico histórico-crítico, el paradigma cultural del feminismo y el paradigma del desarrollo humano.                                    
Aut. Marcela Lagarde y Daniel Cazés*

Las raíces de la Perspectiva de Género están en el materialismo histórico, la antropología y la historia críticas y el psicoanálisis. Su desarrollo continúa hoy en los mismos terrenos, enlazándose en su dimensión con la sociología, la semiótica y las demás disciplinas sociales y humanísticas -teóricas y aplicadas- encaminadas a la comprensión y la ampliación del desarrollo y la democracia. En los ámbitos de la medicina, las tecnologías de la alimentación y la ecología, el influjo de la Teoría de Género es particularmente notable.
Como paradigma ético inédito, como visión filosófica contemporánea, como óptica renovada para comprender el desarrollo de la historia, y como acción política democratizadora, la Teoría de Género tiene su punto de partida en el feminismo contemporáneo y su fundamento es crítico y se le ubica en las corrientes democratizadoras postmodernas, comprendidas en el horizonte histórico-cultural de la modernidad misma, que no se ha clausurado.

Cosmovisión de género
Cada sociedad y cada persona tienen su propia concepción de género. Es parte de su visión del mundo, de su historia y de sus tradiciones. Toda concepción de género se conjuga con las otras visiones que conforman las identidades culturales y las de cada persona, los valores imperantes y las motivaciones para la acción. Así se integran las cosmovisiones de género, sociales y personales.
Las ideas, los prejuicios, los valores, las interpretaciones, las normas, los deberes y las prohibiciones sobre la vida de las mujeres y los hombres conforman las cosmovisiones particulares de género, que son siempre etnocentristas. Cada persona se identifica con la cosmovisión de género de su mundo y la cree única valedera, universal.

La Perspectiva de Género permite enfocar, analizar y comprender las características que definen a mujeres y hombres de manera específica, así como sus semejanzas y sus diferencias. Desde esa perspectiva se analizan las posibilidades vitales de unas y otros, el sentido de sus vidas, sus expectativas y oportunidades, las complejas y diversas relaciones sociales que se dan entre ambos géneros; también los conflictos institucionales y cotidianos que deben encarar, y las múltiples maneras en que lo hacen.
Las cuestiones sustantivas que se plantean desde la Perspectiva de Género son:
¿En qué medida la organización patriarcal del mundo y las condiciones femenina y masculina que genera facilitan e impiden a las mujeres y a los hombres satisfacer sus necesidades vitales, realizar sus aspiraciones y dar sentido a sus vidas?
¿Cuál es la distancia entre el desarrollo personal y social de mujeres y hombres?
¿Cuál es la relación entre el desarrollo y el avance de los hombres respecto de las mujeres, y de las mujeres respecto de los hombres?
Las relaciones de dominio y opresión entre los géneros, y las formas de ser mujer y ser hombre en las condiciones patriarcales, ¿favorecen el desarrollo social, el ejercicio de los derechos humanos y el mejoramiento de la calidad de la vida?
¿Cómo se crean y se desarrollan los procesos históricos de las relaciones patriarcales entre los géneros, cómo cambian y cómo es posible crear una alternativa no opresiva?


El análisis de género es la síntesis entre la Teoría de Género y la Perspectiva de Género. Esta perspectiva se estructura a partir de la ética y conduce a una filosofía posthumanista consistente antes que nada en el reconocimiento de la diversidad de géneros como un hecho enriquecedor en la construcción de una humanidad diversa, equitativa, igualitaria justa y democrática. Plantea que el dominio de género produce la opresión de género, y que ambos son obstáculos en esa construcción.
El análisis de género desmenuza las características y los mecanismos del orden patriarcal, y de manera explícita critica sus aspectos nocivos, destructivos, opresivos y enajenantes, debidos a la organización social estructurada por la inequidad, la injusticia y la jerarquización basadas en la diferencia sexual transformada en desigualdad genérica.

Reacción de conocimientos, interpretación, práctica social
Las críticas desde la Perspectiva de Género emprendidas originalmente por las mujeres feministas y enfocadas hacia el sentido y el orden del mundo y los contenidos asignados a sus vidas, han sido impulso fundamental de la aplicación y el desarrollo de esta perspectiva. Sus aportes van desde la creación de conocimientos nuevos sobre viejos temas, hasta la formulación de renovados argumentos y recursos interpretativos. Y pasan por la legitimación de las concepciones de millones de feministas movilizadas en el mundo para resistir y cambiar el orden patriarcal.
En este sentido, es notable cómo estas mujeres han convencido a muchas otras mujeres, y a muchos hombres, gobiernos e instituciones internacionales, de la razón de sus razones y de la urgencia de iniciar la resolución de problemas ubicándose desde la Perspectiva de Género.
Las mujeres de muchos países, culturas, instituciones, organizaciones y movimientos, se han identificado entre ellas y han identificado problemas antes in imaginados. Han propuesto conceptos, categorías e interpretaciones, y han hecho de su discurso el nuevo lenguaje de los hombres y las mujeres que asumen la democracia de género como su propia causa, como el móvil de sus vidas.
Ese encuentro se perpetúa en espacios que van de la academia a los organismos civiles conocidos como ONG’s (OSC), las agencias internacionales, las instituciones gubernamentales, los pequeños grupos, las cooperativas, los sindicatos, los partidos, las iglesias...

Convergencia de teorías sociales y resignificación de contenidos profundos
La Teoría de Género hace converger a otras teorías históricas y sociales que se activan en la cotidianidad con la Perspectiva de Género. Las políticas públicas y las acciones civiles diseñadas desde esta óptica benefician a las mujeres y contribuyen al desmantelamiento del patriarcado.
Este es el proceso de transformación en el que, a partir de la configuración misma de un hecho o de un paradigma y a través de las contradicciones propias de estos, se desmontan, se reubican resignifican, se redefinen y reformulan sus contenidos profundos. Así se recompone el orden. En esta metodología deconstructiva no es posible el cambio como agregación: la creación, la nueva construcción de cosmovisiones y relaciones exigen deconstrucción.

 

IDEAS CONCEPTO
LENGUAJE DE GÉNERO

Lo que no existe, no se nombra
Incluir a las mujeres en el lenguaje significa visibilizarlas y reconocer de qué manera estamos participando en el mundo.  Significa crear imágenes de lo que nos interesa, de lo que necesitamos. Significa hacer a un lado la idea de cómo debemos ser, actuar o estar por ser mujeres y que se nos ha impuesto porque así se definió en el patriarcado.
Utilizar un lenguaje de género que nos incluya nos permitirá crear nuestra propia imagen de manera que los otros no sean quienes nos definan.
Comprendamos que el idioma por sí mismo no es sexista, lo es la manera como hacemos uso de ello.

Micromachismos
“El “machismo” designa tanto la ideología de la dominación masculina como los comportamientos exagerados de dicha posición, alude, en el lenguaje popular, a una connotación negativa de los comportamientos de inferiorización hacia la mujer.
*LUIS BONINO MENDEZ Psicoterapeuta, Siquiatra. Director del Centro de Estudios de la Condición Masculina, Madrid introdujo el término de los micromachismos (también llamados microabusos y microviolencias) que son estrategias que atentan contra la autonomía de la mujer.
Ha definido tres categorías:
a) “Micromachismos coercitivos”, donde se hace uso de la fuerza moral, psíquica, económica o de la propia personalidad, tratando de someter y hacer sentir a la mujer que no tiene razón en lo que aporta o dice.  Con ello se promueve la inhibición, desconfianza en sí misma y disminución de la autoestima.
Ejemplos de estos micromachismos son:

  1. Intimidación, donde la técnica masculina es dar indicios de que si no se obedece “algo” puede pasar.  Se utiliza la mirada, el tono de voz, la postura o cualquier actitud que sirva para atemorizar.
  2. Toma repentina del mando, es la creencia del hombre que él es el único que toma decisiones, ejemplo es tomar decisiones sin consultar, opinar sin que se lo pidan.
  3. Apelación al argumento lógico, la lógica y la razón (varonil) se utilizan para imponer sus ideas de manera desfavorable para la mujer, creyendo que la suya es la única razón y la mejor.  Ejemplo seria la elección del lugar para vacacionar.
  4. Insistencia abusiva, que es “ganar por cansancio”.  Se obtiene lo que se desea por el agotamiento de la mujer quien acepta lo impuesto a fin de no tener problemas.
  5. Control del dinero, es la monopolización del uso del dinero, como son el control del gasto y exigencia de detalles de su uso, su retención obligando a la mujer a pedírselo, el no informar a ella a cuánto ascienden sus ingresos.
  6. Uso expansivo del espacio, es la creencia de que la mujer sólo necesita poco espacio por lo que el varón invade la casa con su ropa y sus cosas, monopolizar el uso de la tv.

 b) "Micromachismos encubiertos", el varón oculta (y a veces se oculta bajo) su objetivo de dominio. Algunas de estas maniobras son tan sutiles que pasan especialmente desapercibidas, razón por la que son más efectivas que las anteriores. Impiden el pensamiento y la acción eficaz de la mujer, llevándola a hacer lo que no quiere y conduciéndola en la dirección elegida por el varón. Al no ser evidentes, no se perciben en el momento, pero se sienten sus efectos, conduciendo habitualmente a una reacción retardada (y "exagerada", dicen los varones) por parte de la mujer, como mal humor, frialdad o estallidos de rabia "sin motivo". Ellos son:

  1. Maternalización de la mujer, es la concepción de que la mujer “es para las y los otros”, no permitir su desarrollo personal por atender a las y los hijos; delegar a la mujer las labores domésticas y la crianza de las y los hijos.
  2. Maniobras de explotación emocional, se utilizan dobles mensajes, insinuaciones o acusaciones veladas, como el culpar a la mujer de disfuncionalidades familiares; el “aniñamiento tiránico” que puede utilizar un hombre cuando se enferma, generar la culpa en ella cuando se encuentra con otras personas y él no está, construyendo la creencia que ella sólo puede disfrutar cuando él esté; elecciones forzosas, utilizando lenguaje como “si no eres capaz de hacer esto por mí, es que no me quieres”.
  3. Maniobras de desautorización, que interiorizan a la mujer con una serie de descalificaciones como pueden ser el opinar negativamente de las cualidades o cambios positivos que ha tenido ella; contar historias o secretos de ella a otras personas.
  4. Terrorismo, los comentarios de él sobre ella son descalificaciones repentinas que dejan sin opción a la mujer, tales como descalificar el éxito de ella, hacer alusión a las tareas femeninas de manera poco pertinente.
  5. Paternalismo, enmarcando la posesividad y autoritarismo del varón, haciendo “por” y no “con” la mujer, aniñándola.
  6. Silencio, evitando contestar, encerrarse en sí mismo, no preguntar, no escuchar, hablar sin comprometerse.
  7. Engaños, ocultar a la mujer información que no le conviene a él que ella sepa para evitar salir perjudicado en ciertas ventajas que no quiere perder: negar lo que es evidente, adular, mentir.
  8. Autoindulgencia, apelar a “otras razones” para no responsabilizarse de sus acciones, “no me di cuenta”, “quiero cambiar pero me cuesta”, “no tengo tiempo para ocuparme de los niños o niñas”, “no puedo controlarme”, “hay otros hombres peores que yo”

c) “Micromachismos de crisis”  Son útiles para impedir que la mujer sea más autónoma o para no sentirse dependiente de ella, y para impedir los reclamos de ella respecto a la necesidad que él también cambie modificando sus hábitos de superioridad.

  1. Hipercontrol, incrementar el control de las actividades y tiempos de ella ante el temor de quedar él en segundo lugar.
  2. Seudo apoyo, Él puede ofrecer apoyo ante el ingreso de ella al ámbito público, sin embargo no se cumple y obliga a la mujer a repartir esfuerzos en el trabajo y en lo doméstico.
  3. Resistencia pasiva y distanciamiento. Falta de apoyo, colaboración, no toma la iniciativa, espera y luego critica “yo lo hubiera hecho mejor”, se refugia en el trabajo o en otra más mujer “más comprensiva”.
  4. Regir la crítica y la negociación: Evita el cambio de la mujer sosteniendo que él no lo pidió. ¡es tú problema!, “así me conociste”, “desde que cambiaste las cosas están así”.
  5. Promesas y hacer méritos: Se expresan cuando la mujer deja de reclamar, enfadarse y acepta “darle otra oportunidad”. Darle regalos, prometer ser un buen hombre, ser seductor y atento, hacer cambios superficiales.
  6. Victimismo: Él se declara víctima inocente de las “locuras” de ella, culpabilizándola. Si él decide cambiar en algo, lo vive como un gran sacrificio y espera ser reconocido por ello y si no sucede se frustra “¡con nada te conformas!”.
  7. Darse tiempo: Alarga el tiempo de decidirse a cambiar hasta que sucede algo que lo obliga a hacerlo, como una amenaza de separación. Esto obliga a ella a someterse a los tiempos y deseos del varón.
  8. Dar lástima: busca aliados que comprueben lo “bueno” que es él y lo “mala” que es ella. Puede tener comportamientos perjudiciales como tener accidentes, adicciones, amenazar con suicidarse, apelando al cuidado que debe tener ella con él.

 

Violencia y masculinidad
La violencia, el maltrato y el abuso que ejercen los varones son comportamientos asentados en  la desigualdad cultural entre hombres y mujeres, y es producto del aprendizaje social que inculca dos creencias –erróneas, machistas, patriarcales y desigualitarias- sobre qué es “ser hombre”.
La primera creencia es que ser hombre es ser importante y tener autoridad sobre las mujeres que son menos importantes. Y la otra que lo es quien hace valer la propia  razón sin equivocarse nunca.
Desde esas creencias, los varones creen tener el derecho a emplear la violencia con las mujeres (y con otros varones) para mantener el dominio y el control, para reafirmar la autoridad, o para recuperarla si se la siente desafiada o  amenazada. La utilización de la violencia también es producto de las creencias sociales de que es una vía valida para solucionar conflictos y acallar al adversario, y que los varones pueden usarla a discreción. Por ello, los varones no sólo son violentos contra las mujeres, sino contra otros de su género, y también niños y niñas. *LUIS BONINO MENDEZ Psicoterapeuta, Siquiatra. Director del Centro de Estudios de la Condición Masculina, Madrid.
Feminismo
Movimiento sociopolítico cultural,  originado por mujeres, que busca la eliminación de todas las formas de violencia y exclusión, cuyas bases filosóficas plantean el análisis y la deconstucción de los valores patriarcales de la opresión y la exclusión. El feminismo busca reconstruir a las sociedades para crear un mundo donde la equidad de género sea un hecho concreto que logre nutrir y aliente a la libertad de las mujeres, en la medida en que se elimina el sexismo, la misoginia y el machismo. Propone nuevos valores culturales donde hombres y mujeres pueden vivir en armonía y paz.
Androcentrismo
La palabra Androcentrismo proviene del griego  Andros (Hombre) y define la mirada masculina en el centro del Universo, como medida de todas las cosas y representación global de la humanidad, ocultando otras realidades, entre ellas la de la mujer.
Se habla del Renacimiento cultural y social cuando en realidad es un renacer sólo para los varones que pueden mejorar las posibilidades de Educación, sin embargo ese renacimiento fue paralelamente un momento oscuro para las mujeres que vieron cómo se les impedía acceder a las universidades recién creadas mientras que durante la Edad Media tenían acceso al conocimiento y las mujeres eran cirujanas, curanderas, parteras, conocían la ciencia química, las propiedades medicinales de las plantas, etc.
Todavía hoy la mirada androcéntrica invade los múltiples espacios públicos y privados en nuestra sociedad. El lenguaje que se utiliza de manera habitual -es frecuente que se considere el masculino como genérico en detrimento del femenino a pesar de numerosos estudios que apuntan la necesidad de que se evolucione hacia un uso no sexista del lenguaje- es uno de los ejemplos más evidentes de ello.

Patriarcado
El término patriarcado, derivado de la palabra patriarca, proviene del griego patriárchees, que significa Patria, descendencia o familia; y archo, que expresa mandato. El diccionario de la Real Academia Española define la palabra patriarcado como “una organización social primitiva donde la autoridad es ejercida por un varón, jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aún lejanos de un mismo linaje”. En el libro “Diez palabras clave sobre mujer”, la doctora en filosofía Alicia H. Puleo, explica que a partir de los años 70 adquirió una nueva significación, generada por la teoría feminista para referirse a la dominación masculina en las sociedades antiguas y modernas.
Durante muchas épocas las mujeres se han avergonzado y culpado de la violencia que han sufrido por parte de sus parejas, sin saber que ha sido resultado de un sistema opresor.  Un sistema que justifica su proceder en el “consentimiento” de las mujeres, sin embargo no puede haber consentimiento en un sistema patriarcal donde las mujeres han sido excluidas de los pactos entre los hombres, donde no puede haber consentimiento en una relación de desigualdad.
Sexismo
Entendido con el restar valor a lo que hacen, piensan o manifiestan las mujeres. Consiste en asignar valores, capacidades y roles diferenciados a mujeres y hombres en función exclusivamente de su sexo sin tener en cuenta ni sus preferencias ni su capacidad de libre elección.
El lenguaje sexista mantiene un orden jerárquico presentando a las mujeres minorizadas y/o relacionadas con valores como: debilidad, pasividad, dependencia.
En las imágenes se manifiesta a través de la representación de mujeres y hombres de forma sesgada, parcial o discriminatoria.

Machismo
El machismo engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de actitudes discriminatorias contra las mujeres y contra hombres cuyo comportamiento no es adecuadamente "masculino" a los ojos de la persona machista.
Es parte del machismo el uso de cualquier tipo de violencia contra las mujeres con el fin de mantener un control emocional o jerárquico sobre ellas. El machismo, castiga cualquier comportamiento femenino en los varones, lo que es la base de la homofobia.

Sexo
Hace referencia al conjunto de las características biológicas que son universales, a partir de las cuales se establece que los seres son hombres o mujeres.

Género
Conjunto de valores, sentimientos, actitudes, comportamientos, capacidades, roles... asignados culturalmente a las personas por el hecho de nacer hombres o mujeres, que variarán en función de la sociedad y el momento histórico. Por ejemplo: atribuir las responsabilidades domésticas y de cuidado de las personas a las mujeres tiene que ver con la asignación que desde el género se establece como una de sus funciones en la sociedad.

 

Utilización del lenguaje igualitario
Existen una serie de mecanismos que reproducen, perpetúan y naturalizan el Sexismo y el Androcentrismo que se consideran elementos estructurales que están asociados con los valores, roles y estereotipos asignados a uno y otro sexo.
Partiendo de la premisa que lo que no se nombra no existe, es importante visibilizar a las mujeres utilizando todos los mecanismos que ofrece la lengua, evitando la utilización del masculino genérico.

  1. Incluir en los discursos, los textos, las memorias, información sobre las mujeres: opiniones, necesidades, datos sobre su presencia.  Utilizar asociaciones verbales que no minoricen a las mujeres, que no las relacionen sistemáticamente con el .sexo débil., que no aparezcan en función de su condición de madres y esposas (la esposa de), que no las pongan en un mismo plano que las criaturas (las mujeres y los niños).
  2. Intentar cambiar o alternar el orden jerárquico que nombra a mujeres y hombres anteponiendo siempre a los hombres: esta práctica es muy habitual en los documentos que se rellenan en las entidades o instituciones.
  3. Utilizar las profesiones en femenino para visibilizar su existencia en el mundo público y reconocer su presencia.
  4. Realizar los tratamientos de manera similar; a menudo se suele nombrar a las mujeres por su nombre de pila y a los hombres por su apellido. Evitar el tratamiento de señorita que sugiere que las mujeres no tienen personalidad por sí mismas sino que adquieren la categoría de .señoras. en función de su estado civil.

 

Evitando el sexismo y androcentrismo en las imágenes.

  1. Evitar la utilización del cuerpo de la mujer como elemento decorativo o de atracción sexual en productos o servicios.
  2. Valorar la presencia de mujeres y hombres con distintas características físicas, étnicas, socioeconómicas para representar a todas las personas que existen en la sociedad de forma real y construir modelos de referencia que propongan distintas actitudes, comportamientos y valores.
  3. Presentar a mujeres y hombres sin atribuirles supuestos rasgos de personalidad asociados con los conceptos tradicionales de feminidad y masculinidad. Asociar aquellos aspectos deseables, en especial a la personalidad femenina: emprendedoras, asertivas, dignas de confianza.
  4. Mostrar a mujeres y hombres en una gran diversidad de papeles, evitando las representaciones tradicionales Los oficios que se describan serán atribuidos tanto a ellas como a ellos, y no sugerirán nunca que puedan ser incompatibles con la feminidad o masculinidad

Representar relaciones igualitarias diferentes a las de seducción y atracción sexual:

  1. De igualdad en los centros de trabajo
  2. De camaradería, solidaridad, cooperación y atención mutua
  3. De ayuda tanto en momentos de diversión como en situaciones difíciles
  4. Representar a mujeres con diferentes edades, razas, niveles socioculturales, no a un modelo de mujer exclusivamente.
  5. Evitar los tradicionales roles y estereotipos asociados a la feminidad, afirmando el valor intelectual y social que tienen.
  6. Reconocer los símbolos que definen a estos estereotipos y que dan pie a la discriminación.
  7. Representar a los hombres y no al hombre autosuficiente, profesional. Poner especial empeño en hacer visible la diversidad de hombres que existen en función de la edad, aspecto, nivel sociocultural, etc.
  8. Presentarle desempeñando diferentes roles que no sean los tradicionalmente asignados a la masculinidad.

El equipo de CIAM CANCÚN A.C ha aplicado dicha teoría en la construcción de su modelo de atención, la aplica cotidianamente en el uso del lenguaje, en las relaciones laborales y en las relaciones con las usuarias y usuarios de nuestros servicios. Se refleja en cada procedimiento e instrumento que se utilizan en el proceso de transformación de víctima, a sobreviviente empoderada, de las usuarias y sus hijas e hijos.

 

 
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